Entre la historia, la leyenda y la naturaleza se alza La Jacoba, un emblemático cerro que forma parte del paisaje verde que rodea la ciudad. En sus alrededores se encuentran antiguas minas de oro, plata y manganeso, ubicadas a orillas de los ríos Guabo y Gualcalá, testigos silenciosos de la intensa actividad minera que alguna vez impulsó la economía del suroccidente nariñense.
La tradición popular cuenta que en este lugar se inmortalizó la figura de una mujer en cuclillas, envuelta en un manto verde que simboliza la vida y la protección de la naturaleza. Esta leyenda, transmitida de generación en generación, ha convertido a La Jacoba en un sitio lleno de misticismo y significado cultural.
En 1995, el Concejo Municipal declaró la parte superior del cerro como reserva natural mediante el Acuerdo No. 39, protegiendo así una extensión de 247 hectáreas a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Hoy, La Jacoba es un refugio ecológico que invita a disfrutar de su belleza paisajística, su valor histórico y el encanto de su leyenda, convirtiéndose en un lugar ideal para el turismo ecológico, la contemplación y la conexión espiritual con la naturaleza.