Un espectáculo natural que enamora a primera vista. La majestuosa Sabana de Túquerres despliega ante los visitantes un paisaje de ensueño, donde las cordilleras andinas se elevan imponentes y los nevados del Cumbal, Chiles y el volcán Azufral coronan el horizonte con su eterna blancura. En este escenario único también se alzan los cerros Gualcalá y Colimba, guardianes del altiplano nariñense.
Enmarcada entre dos cordilleras y bañada por las aguas del río Guáitara, la Sabana de Túquerres es el corazón agrícola del sur de Colombia. Sus tierras fértiles y planas, situadas a más de 2.900 metros sobre el nivel del mar, ofrecen condiciones ideales para la agricultura y la ganadería, destacándose por su alta producción lechera y por la frescura de sus pastos naturales.
Además de su riqueza productiva, esta región invita a vivir una experiencia auténtica: respirar aire puro, contemplar amaneceres dorados sobre volcanes majestuosos y recorrer un territorio que combina tradición, naturaleza y hospitalidad. La Sabana de Túquerres no solo es un destino para admirar, sino un lugar para quedarse en la memoria.